Prevención El cáncer de ovario es menos frecuente en las mujeres que han tenido varios hijos. También es menos frecuente entre las mujeres que han tomado anovulatorios orales durante años. No obstante, ningún estudio ha demostrado que esa menor probabilidad de cáncer de ovario en las mujeres que han tomado anticonceptivos se vea compensada por otros efectos secundarios como el aumento de incidencia de enfermedades cardiovasculares y, posiblemente, de otros tumores. Un caso especial son las mujeres de muy alto riesgo, como aquellas con un síndrome hereditario de cáncer de mama y ovario (BRCA), en las que se está estudiando el papel protector de los anovulatorios e incluso, puede proponerse a la paciente, la extirpación de ambos ovarios a los 35 años si ya ha cumplido sus deseos de descendencia. La extirpación de los ovarios en mujeres que tengan una mutación en los genes BRCA1 y BRCA2 puede reducir el riesgo de sufrir cáncer de ovario, aunque este tipo de cáncer igualmente se puede presentar en otras áreas de la pelvis. No existen recomendaciones estándares para detectar el cáncer ovárico. El hecho de examinar a las mujeres con ecografías de la pelvis o exámenes de sangre, como el CA-125, no se ha comprobado que sea eficaz y tampoco se recomienda. ¿Qué es? El útero esta integrado por tres partes: la pared muscular, el endometrio (revestimiento) y el cuello uterino (abertura). El cáncer del útero afecta adversamente al músculo y endometrio, y en algunos casos, al cuello uterino. Si el cáncer se detecta y trata en sus primeras etapas, es posible curar. En general afecta a mujeres entre 35 y 55 años. Este tipo de cáncer puede estar ocasionado por un virus (el papilomavirus humano) que se contagia a través de las relaciones sexuales.  Causas El factor de riesgo más importante en el desarrollo de cáncer de cérvix es la infección por papilomavirus, especialmente los tipos 16 y 18. Otros factores son: - El consumo de tabaco.  - La promiscuidad sexual.  - Edad precoz de inicio de relaciones sexuales.  - Número de hijos elevado.  - Menopausia después de los 52 años. - Diabetes.  - Elevada presión arterial.  - Exposición a elevados niveles de estrógenos.  Por ello, se recomienda habitualmente la realización del test de Papanicolaou cuando la mujer comienza a mantener relaciones sexuales, de manera anual en mujeres de alto riesgo y en mujeres de bajo riesgo, después de 2-3 revisiones normales, se pueden realizar cada 3 años.  Síntomas Los programas de detección precoz permiten diagnosticarlo en mujeres asintomáticas. Habitualmente el primer síntoma de cáncer de cérvix es el sangrado postcoital o entre dos menstruaciones. También puede ir acompañado de un aumento en las secreciones vaginales, que se hacen malolientes. Es posible que la mujer no tenga ningún dolor ni síntoma hasta las últimas fases de la enfermedad, pero las Pap realizadas sistemáticamente pueden detectar el cáncer cervical de forma precoz. El cáncer cervical comienza con cambios lentos y progresivos en las células normales y tarda varios años en desarrollarse. Estos cambios progresivos se observan al microscopio colocando las células extraídas mediante la técnica Pap sobre un portaobjetos. Los patólogos han descrito estos cambios en distintos estadios que van desde la normalidad hasta el cáncer invasivo. Tipos Existen principalmente dos tipos de cáncer de cérvix: carcinoma escamoso en el 85% de los casos y adenocarcinoma en el 15%. Diagnóstico La Pap puede detectar de forma exacta y poco costosa hasta un 90% de los cánceres cervicales, incluso antes de que aparezcan los síntomas, de ahí que el número de muertes por esta enfermedad se haya reducido más de la mitad. Se recomienda a las mujeres hacer  su primer Pap cuando comienzan a ser sexualmente activas o a partir de los 18 años y que lo repitan sucesivamente una vez al año. Si los resultados son normales durante 3 años consecutivos y siempre que no se cambie el hábito de vida, esta prueba puede espaciarse, realizándose cada 2 o 3 años. Casi el 40% de las mujeres de los países desarrollados no se hace la prueba regularmente, si esta prueba se hiciera de manera periódica, podrían eliminarse las muertes causadas por este cáncer. Si se encuentra una masa, una úlcera u otra formación sospechosa sobre el cuello uterino durante una exploración pélvica, o si los resultados de las Pap indican una anomalía, se debe realizar una biopsia. La muestra de tejido se obtiene durante una colposcopia, en la que se usa un tubo de visualización con una lente de aumento para examinar el cuello interno del útero minuciosamente y escoger el lugar idóneo de la biopsia. Se realizan dos clases de biopsia: la biopsia en sacabocados, en la que se extrae una diminuta porción del cuello uterino que se selecciona visualmente con el colposcopio, y el legrado endocervical, en el que se raspa el tejido del canal del cuello inaccesible visualmente. Ambos procedimientos son molestos pero suelen proporcionar suficiente tejido para establecer un diagnóstico. Si éste no resulta claro, se realiza una conización, en la que se extrae una mayor porción de tejido. Por lo general, esta biopsia se realiza mediante escisión electroquirúrgica en la propia consulta del médico. Tras el diagnóstico del cáncer, se deben determinar el tamaño y la localización exactos. El proceso se inicia con una exploración física de la pelvis y varias pruebas (cistoscopia, radiografía de tórax, pielografía intravenosa, sigmoidoscopia) para determinar si el cáncer cervical se ha extendido a otras estructuras circundantes o a partes más distantes del cuerpo. Se pueden realizar otras pruebas dependiendo de las características de cada caso. Tratamientos El tratamiento depende del nivel en que se encuentre el cáncer. Si el cáncer está confinado a la capa más externa del cérvix (carcinoma in situ), a menudo se puede eliminar el cáncer por completo extrayendo parte del cérvix con un bisturí o mediante escisión electroquirúrgica. Este tratamiento tiene la ventaja de no alterar la capacidad de tener hijos. Pero ya que es posible que el cáncer recidive, los médicos aconsejan que las mujeres se realicen revisiones y Pap cada 3 meses durante el primer año y cada 6 meses a partir de este momento. Si una mujer tiene un carcinoma in situ y no desea tener hijos, es recomendable la extirpación del útero. Si el cáncer está en un estadio más avanzado, es necesario realizar una histerectomía más una extracción de estructuras adyacentes y de ganglios linfáticos. Los ovarios, si son normales y funcionan correctamente, no se extirpan cuando las mujeres son jóvenes. La radioterapia también es muy efectiva para el tratamiento del cáncer cervical avanzado que no se ha extendido más allá de la región pélvica. Las lesiones en la vejiga y el recto pueden producirse incluso tiempo después, y los ovarios, por regla general, dejan de funcionar.  Aunque poco eficaz, cuando el cáncer se ha extendido más allá de la pelvis se debe recurrir a la quimioterapia.

Cáncer de Ovarios

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  Un nuevo fármaco mejora la calidad de vida de las mujeres con cáncer de ovario
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Fuente: larazon.es
  Cada año se registran unos 2.500 casos de cáncer de cuello uterino en España.
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Fuente: EFE
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